Para darle algo de vidilla al blog, ayer se me ocurrió estrenar una serie de reflexiones parejiles que había decidido englobar bajo el título
Me dais más asco que un bocata de pelos
Yo no sé en vuestro cosmosistema, pero en el mío, cada vez que alguien se echa un Pichurri, todo es de pronto como tan tierrrno e interesante que a mi se me sube el azúcar hasta el Teleno.
Me fui corriendo a contarle a Tabas mi arrebato inspirativo, y así de paso recabar opiniones externas sobre el tema, y él, sin cortarse un pelo, me dijo que yo siempre me tenía que andar quejando de todo por ahí. Que me estoy siempre quejando! Y vamos, esto es lo que me faltaba ya. Porque, seamos justos, si yo en mi blog me dedico tanto a la peletería ¿no será porque vosotros sois unos miserables y me lo pedís? Tengo tantos comentarios y logs demostrativos de esto que no voy a perder ni medio minuto en dejaros con el culo al aire. Yo aquí siempre doy, doy, doy... Y así me tratáis. Cría cuervos.
Me fui corriendo a contarle a Tabas mi arrebato inspirativo, y así de paso recabar opiniones externas sobre el tema, y él, sin cortarse un pelo, me dijo que yo siempre me tenía que andar quejando de todo por ahí. Que me estoy siempre quejando! Y vamos, esto es lo que me faltaba ya. Porque, seamos justos, si yo en mi blog me dedico tanto a la peletería ¿no será porque vosotros sois unos miserables y me lo pedís? Tengo tantos comentarios y logs demostrativos de esto que no voy a perder ni medio minuto en dejaros con el culo al aire. Yo aquí siempre doy, doy, doy... Y así me tratáis. Cría cuervos.
En cambio, haciendo pis por la mañana he recordado otra historia, digna de ser contada aquí.
Aunque suelo tener jaleíllo del malo en el curro, casi todos los días saco un rato para escribirme un par de correos con Celo desde que la conozco. La verdad es que me hace reír un montón, y algún día contaré cosas interesantes que hemos aprendido juntas sobre temas tan candentes y actuales como el Santo Prepucio (verídico). Un día, en nuestro reencuentro correil tras las vacas, la muy perra no tuvo otra idea mejor que echarme en cara que yo nunca compraba papel higiénico, que ese día había hecho pis y se había tenido que limpiar con las cortinas de la ducha, y que lo tenía que comprar. Yo, pues claro, me indigné cantidad. Reproches ya nada más volver, pues sí que empezábamos pronto. Empecé a escribirle una respuesta muy acalorada, no encontraba la manera adecuada a enviar a mi amiga a tomar viento al último pelo del orto, cortando aquí y pegando allá, esta frase es muy violenta y esta quedaría mejor hacia el final.
En pleno fragor de la batalla casi ni me di cuenta de que un compañero del trabajo me había abierto un communicator
- ¿Te puedo pedir un favor? - empezó malamente el compañero
- ERmmmghh síii? - el berrinche del papel higiénico continuaba ocupando mi concentración
- ¿Podrías buscarme la ruta de aquella modificación del proyecto MUERTE que subimos al servidor antes de vacaciones? No lo encuentro por ninguna parte...
- Claro!
- ERmmmghh síii? - el berrinche del papel higiénico continuaba ocupando mi concentración
- ¿Podrías buscarme la ruta de aquella modificación del proyecto MUERTE que subimos al servidor antes de vacaciones? No lo encuentro por ninguna parte...
- Claro!
En tiempo record localicé la carpeta e hice un Control+C de la ruta. O eso es lo que yo pensé. Porque, en el momento que presioné las teclas Control+V y aporreé el Enter, clueca sólo de pensar en lo eficaz, servicial, remaja y hasta chupable que era yo, en ese momento caí horrorizada en la cuenta del texto que acababa de salir de mi cursor
no he ido a comprar papel higiénico porque no me ha salido de la Verga María
Con lo que, así las cosas, me fui a meter la cabeza al water durante el resto de mi jornada laboral. Desde ese día, sigo buscando a mi vergüenza. Si la habéis visto vosotros, corriendo por ahí, decidle que no hace falta que vuelva. De momento estoy mejor sin ella.

